¿Qué es el CPAP y cómo puede ayudar a personas con apnea obstructiva del sueño?

03 October 2022

La terapia con CPAP es un tratamiento crónico y “si el paciente deja de utilizarlo, reaparecerán la apnea y los ronquidos, y volverán los síntomas anteriores al tratamiento”, explica el doctor Anton Obrador
CPAP sleep apnea

CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias) es un sistema que se utiliza para tratar la apnea obstructiva del sueño con un flujo de aire continuo en las vías aéreas que evita la apnea. Actualmente es un tratamiento crónico que puede mejorar la calidad de vida de las personas con este trastorno.

¿Cómo funciona?

El CPAP está indicado para pacientes con apnea obstructiva del sueño entre moderada y grave (con 15 o más episodios de apnea por hora) o leve si va acompañada de otros síntomas que inciden en la calidad de vida, como el sueño no reparador, el insomnio o una elevada carga de enfermedad cardiovascular, cerebrovascular o metabólica.

El sistema utiliza una turbina que crea un flujo de aire con una presión superior en las vías respiratorias que la presión ambiental gracias al diseño especial de los álabes giratorios. El aire que genera la turbina llega hasta el paciente a través de un tubo y una máscara que le cubre las vías respiratorias.

Los CPAP automáticos están entre los más utilizados. A diferencia de sus análogos convencionales (que aplican una presión invariable), estas máquinas modifican el flujo de aire en función de las necesidades del cliente a lo largo de la noche.

Consideraciones que hay que tener en cuenta y efectos secundarios

Antes de colocarse la máscara, los pacientes deben humedecerse la nariz lavándola con agua salada. La máscara debe encajar bien sin ser incómoda (hay varios tamaños y formatos). Los pacientes deben respirar con suavidad; es normal que los primeros días cueste un poco expulsar el aire contra el flujo de aire que genera la máquina.

Entre los efectos secundarios, los pacientes indican una sensación de ahogo, que tiende a mejorar tras los primeros días; irritación de la piel, para lo que se aconseja protección local y cambiar la máscara si no es la adecuada; sequedad de la faringe, que se puede mejorar con hidratación o con un humidificador; ruido, motivo por el que hay que evitar que haya fugas; conjuntivitis, que suele deberse al encaje de la máscara; dolor de cabeza, para el que se pueden tomar analgésicos; epistaxis, que se puede remediar controlando la humedad y la temperatura del ambiente y pidiendo una valoración médica si es persistente; aerofagia postural o sensación de exceso de presión, que puede mejorar reduciendo la presión.

Para un correcto mantenimiento del equipo hay que limpiar los consumibles con agua tibia y jabón suave, no con productos abrasivos (lejía, alcohol, etc.), y no hay que exponer el equipo al calor solar o de radiadores.

Actualmente, la terapia con CPAP es un tratamiento crónico y “si el paciente deja de utilizarlo, reaparecerán la apnea y los ronquidos, y volverán los síntomas anteriores al tratamiento”, añade el doctor Anton Obrador, coordinador del proyecto Innobics Sahs.

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